Las Maestrias de la La International Association of Coaching (IAC)
Thomas Leonard, el
fundador del Coaching moderno, empezó el trabajo para la creación de La
International Association of Coaching (IAC), la cual fue fundada el 11 de Marzo
de 2003, un mes despúes de su muerte.
“La creación de la IAC® fue para tener un proceso de certificación
que tiene directrices universales, principios, competencias, normas y
comportamientos que hacen que un coach facilite un proceso de coaching
magistral, independientemente de
su profesión, la ubicación geográfica o su escolarización previa”.1
La IAC es una asociación
sin fines de lucro. Tiene como valores: el aprendizaje permanente, compasión,
Integridad, confianza, inclusión, innovación y responsabilidad.
La IAC es el “Hogar de
las Maestrías del Coaching”, las maestrías son continuamente revisadas para
mantener los más altos estándares y la evolución del mundo del Coaching a nivel
global. Tienen el que y el cómo de las habilidades, elaboradas por coaches
multiculturales centradas en el ser de los clientes.
Actualmente la IAC tiene
coaches en 80 paises y muchos idiomas. El presidente electo para el periodo
2023-2025 es el venezolano Guilian Carlotti.
Las maestrías de la IAC
son nueve:
1. Capacidad de establecer y
mantener una relación de confianza con el cliente.
2. Percibir, afirmar y expandir el potencial del cliente.
3. Escuchar con compromiso.
4. Procesar en el presente.
5. Expresar
6. Clarificar
7. Apoyar al cliente a establecer y mantener propósitos claros
8. Invitar a la posibilidad
9. Respaldar al cliente a crear y utilizar sistemas y estructuras de apoyo
1.
Capacidad de establecer y mantener una relación de confianza con el
cliente:
El
Coach propicia un entorno seguro, creando confianza para permitir un acuerdo
inicial del proceso de Coaching, lo que permite que el cliente tenga la
apertura de expresarse para que el proceso fluya y se de desplazamientos en él.
1. International
Association of Coaching. www.certifiedcoach.org
Para
ello el Coach deja su ego, su agenda y acalla sus diálogos internos, cuidar
desde el principio presencia absoluta, porque lo importante es que el proceso
es del cliente, que se dé cuenta de lo que le impedía lograr lo que quiere, que
se transforme en otro observador.
Para
que se genere y se mantenga la confianza el Coach debe empezar por confiar en sí
mismo, conectar con sus fortalezas y recursos, cuidar nuestro espacio antes de
la sesión, creer en la intuición, confiar en el cliente y el proceso, escucharlo
con compromiso, ir al ritmo de él, usando el parafraseo, sin juicios.
El
Coach hace preguntas desafiantes y de exploración donde el cliente responde
abiertamente demostrando sus emociones con la certeza de la confidencialidad del
proceso, consciente de sus limitaciones y receptivo al proceso.
Las
distinciones son colaboración vs cooperación porque el acompañamiento es una
relación de igualdad, aceptación y soporte vs tolerancia porque acepta y
acompaña las emociones, sueños y objetivos del cliente como un legítimo otro y
confianza vs dominio porque tiene fe en el cliente y la utilidad del proceso
para la expansión.
Desde
el punto de vista del Coach, mi ser y el observador que soy, los otros roles
que tengo, es oportuno reflexionar: ¿Qué pasa si me enfoco en establecer y
mantener una relación de confianza con mi familia, mis compañeros de trabajo?,
si me centro menos en imponer mi opinión, menos directiva, más empática, si
indago más en lo que sienten, en lugar de suponer o dar por obvio lo que
sucede.
2.
Capacidad de percibir, afirmar y expandir el potencial del cliente:
El Coach reconoce las fortalezas del cliente, le ayuda a identificarlas y
cree que el Cliente tiene todo lo que necesita dentro de sí para lograr todo lo
que se propone.
El Coach empatiza con el cliente, desafía sus creencias limitantes,
ofrece su estímulo de manera sincera, demuestra compromiso con sus resultados.
El Coach da retroalimentación positiva
referente al comportamiento y desempeño del cliente. Le recuerda sus recursos,
fortalezas, conocimiento y experiencia. Integra el potencial del cliente con
posibles oportunidades y recursos en su organización.
El Coach pregunta por experiencias pasadas
de éxito solamente para permitir que reflexione si eso le es de utilidad para
aplicarlo en situaciones del presente y así afirmar su potencial.
El cliente se
siente validado, asume su responsabilidad, se vuelve consciente de sus
comportamientos, pensamientos y creencias limitantes. Se siente motivado para
actuar y completar las tareas, cree en sí mismo y sus posibilidades de éxito
sostenible.
Las distinciones
son creer vs juzgar ya que el Coach tiene la certeza de los beneficios de los
procesos de Coaching, del cliente, evitando los juicios, permitir vs presionar
ya que en el proceso desafía al cliente para que vaya más allá de donde ha
llegado pero sin llegar a presionarlo, expandir vs estirar porque el proceso es
con la finalidad de la transformación.
Ejemplo
de preguntas: ¿Con qué fortalezas y talentos estás
trabajando? ¿Qué desafíos enfrentas?, ¿Qué opciones tienes para lograr eso que
quieres? ¿Y qué más puedes hacer para lograrlo?
Conclusión
Para
que el proceso de coaching sea efectivo es muy importante generar rapport,
confianza, escuchar activamente lo que dice, lo que no dice, danzar al ritmo
del cliente, estar atento y centrado en el cliente, el dueño del proceso,
conoce muy bien su historia, para que el proceso le sea útil.
Es
importante que el Coach se comporte como aprendiz frente al cliente, quien
conoce sus respuestas.
Las
maestrías no se aplican con un orden en específico, se pueden dar en todo el
proceso de Coaching. Son estándares de conducta que no son solo aplicables en
los procesos de Coaching, si no en todos los ámbitos, en la familia, es una
filosofía de vida.
El
coaching magistral es dirigido por el cliente con el acompañamiento del Coach. Una
herramienta efectiva de un Coach de excelencia y manera de demostrar al cliente
que sus palabras son valiosas son el respeto de los silencios del cliente lo
que le permite reflexionar y generar expansión, transformación. Así mismo un
buen coach demuestra tres habilidades: 1.- Escucha comprometida, 2.- Empatía
con respeto y 3.- Preguntas con sentido.
Todo
esto me hace preguntarme: ¿Cómo integro las maestrías a mi vida?, ¿Cómo apoyo a
mi familia a establecer y mantener propósitos claros?, ¿Cómo invito a mi equipo
a las posibilidades?
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